Esos burócratas y sus bonitos ‘palabros’
Lo de los jueces es por demás. No sólo a veces aplican las leyes con unos criterios incomprensibles para el resto de los humanos -ya saben, lo de la letra de la ley y su interpretación-, sino que además después lo redactan todo con un tufo burocrático que apesta a la razón.
El último caso es el de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional. Le han aclarado al juez Baltasar Garzón que sus intentos por investigar los crímenes del franquismo son vanos. “Las personas presuntamente responsables”, le han dicho, “están todas premuertas“. Así, como lo leen. Una forma absurda de decir que para cuando Garzón quiso imputarlos ya no quedaba uno vivo en este mundo.
Esto me trae a la memoria una supuesta anécdota entre un abogado y un forense, no sé si real, pero que desde luego merecería serlo (vía tonterias.com):
Abogado: Doctor, antes de realizar la autopsia, ¿verificó si había pulso?
Forense: No.
A: ¿Verificó la presión sanguínea?
F: No.
A: ¿Verificó si había respiración?
F: No.
A: Entonces, ¿es posible que el paciente estuviera vivo cuando usted comenzó la autopsia?
F: No.
A: ¿Cómo puede usted estar tan seguro, doctor?
F: Porque su cerebro estaba sobre mi mesa, en un tarro.
A: Pero, ¿podría, no obstante, haber estado aún vivo el paciente?
F: Es posible que hubiera estado vivo y ejerciendo de abogado en alguna parte.